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Coro Femenino Mayahuel (México) en el Festival Internacional de Coros Femeninos en Latinoamérica en Costa Rica
Título del proyecto: Mayahuel rumbo a FICFE 2025
Nombre del artista/agrupación: Coro Femenino Mayahuel
País: México
Línea de convocatoria: Ayuda a la circulación de profesionales de la música
Año de convocatoria: 2024El Coro Femenino Mayahuel, con sede en Guadalajara y dirigido por Wilmia Verrier Quiñones, es mucho más que un ensamble vocal: es un espacio de creación, formación y comunidad que, desde su fundación en 2020, ha crecido hasta convertirse en un actor muy relevante dentro del movimiento coral latinoamericano. Integrado por mujeres de distintas edades y trayectorias, su trabajo se inscribe en una tradición coral que, en América Latina, combina herencias académicas, repertorios populares y un fuerte componente comunitario.
En ese marco, su participación en el FICFE —Festival Internacional de Coros Femeninos en Latinoamérica— en Costa Rica en 2025 no fue simplemente la asistencia a un evento, sino la continuación de un compromiso sostenido con una red regional de coros de mujeres. No es un dato menor que el propio Mayahuel haya sido el coro anfitrión de la edición anterior en México: su presencia en esta tercera edición implicó, al mismo tiempo, memoria, continuidad y transferencia de experiencia organizativa.
El proyecto tuvo una doble dimensión particularmente significativa. Por un lado, Mayahuel formó parte activa del engranaje del festival: colaboró en tareas de organización, logística, comunicación y acompañamiento de agrupaciones y maestras invitadas. Por otro, sostuvo una intensa participación artística, con cinco conciertos en distintos espacios de San José y otras localidades, incluyendo el Teatro Nacional y el Instituto Cultural de México.
En escena, el coro desplegó un repertorio que da cuenta de su identidad: obras de compositoras latinoamericanas, piezas del cancionero mexicano —desde el bolero hasta lo tradicional— y música en lenguas originarias como el náhuatl. Esta curaduría no solo responde a una búsqueda estética, sino también a una toma de posición: visibilizar la creación musical hecha por mujeres y poner en circulación repertorios que históricamente han ocupado un lugar marginal.
Pero quizás uno de los aspectos más ricos de la experiencia haya sido el trabajo colectivo en los espacios formativos. Como “coro piloto” en talleres de dirección e interpretación, Mayahuel no solo participó, sino que sostuvo activamente los procesos pedagógicos, aportando solidez musical, lectura y liderazgo interno. A esto se suman su participación en conversatorios sobre la realidad del canto coral femenino en la región y su rol como ejemplo de gestión cultural independiente surgida en condiciones adversas —en plena pandemia.
La repercusión del festival, ampliamente cubierta por medios culturales en Costa Rica, confirmó la relevancia de este tipo de encuentros en una región donde la actividad coral femenina aún es desigual. El festival, han dicho los medios de comunicación, ha reunido “agrupaciones corales femeninas de distintos países de América Latina, con el objetivo de promover el intercambio artístico y visibilizar el repertorio de mujeres compositoras”. En ese marco, la participación del Coro Mayahuel no solo aportó una representación mexicana, sino también una experiencia organizativa clave, además de energía y una clara vocación de multiplicación: “Mayahuel es más que un coro, es un colectivo, una comunidad de mujeres que levantan a otras mujeres”, señalan sus integrantes.
El impacto del proyecto se extendió más allá del propio festival. La agrupación estableció vínculos con coros, directoras y festivales de países como Argentina, Colombia, Canadá o Ecuador, abriendo la puerta a futuras colaboraciones. Aunque muchas de estas posibilidades dependen de condiciones económicas, la red ya está en funcionamiento: intercambio de materiales, contactos pedagógicos y nuevas perspectivas de circulación.
En este recorrido, el papel de Ibermúsicas resulta central. El propio coro lo expresa con claridad: estos apoyos “nos permiten llegar lejos, compartir, multiplicarnos, mantener los proyectos vivos”. Más aún, destacan su rol como motor de integración regional: “Gracias a Ibermúsicas, vienen a México y van los mexicanos fuera a expandir y multiplicar la cultura; se mantienen juntos, firmes, vivos, conectados”. En ese sentido, Ibermúsicas no solo financia la movilidad, sino que hace posible algo más profundo: la construcción de una comunidad musical latinoamericana activa, colaborativa y en constante crecimiento.
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Son de madera (México) – Sones de ida y vuelta- Gira Europea por España, Francia y Bélgica
Título del proyecto: Sones de ida y vuelta
Nombre del artista/agrupación: Son de madera
País: México
Línea de convocatoria: Ayuda a la circulación de profesionales de la música
Año de convocatoria: 2024El grupo Son de Madera, con base en Xalapa, Veracruz, forma parte de una de las tradiciones musicales más vivas y dinámicas de América Latina: el son jarocho. Lejos de ser una práctica fija o puramente patrimonial, esta tradición se ha sostenido históricamente en el intercambio, el mestizaje y la transmisión comunitaria. En ese sentido, el proyecto Sones de ida y vuelta retoma una dimensión constitutiva de esta música: su carácter transatlántico, marcado por cruces entre herencias indígenas, africanas y andaluzas.
El proyecto Sones de ida y vuelta consistió en una gira internacional realizada en 2025, que incluyó 13 conciertos en distintas ciudades de España —como Girona, Zaragoza, Madrid, Barcelona y Barranda (Murcia)—, además de presentaciones en París, Rennes y Toulouse (Francia) y en Bruselas (Bélgica). En ese recorrido, el grupo participó en festivales y espacios culturales diversos. Más que limitarse a ofrecer conciertos, Son de Madera propuso una serie de encuentros donde el son jarocho se activó como práctica colectiva, integrando presentaciones, talleres y fandangos abiertos con participación del público.
Uno de los ejes centrales de la propuesta fue el fandango, entendido no sólo como formato musical sino como práctica social. En palabras del propio grupo, su intención fue “generar un ambiente de confianza y mutuo aprendizaje”, promoviendo “valores esenciales de igualdad, unión comunitaria y familiar, así como la inclusión en todos los sentidos”. Esta perspectiva se materializó en conciertos abiertos a la participación del público, donde la tarima dejó de ser escenario para convertirse en espacio compartido: en Barcelona, por ejemplo, el cierre del concierto en la Mercè derivó en un fandango abierto en el que el público fue invitado a zapatear y sumarse activamente.
La dimensión pedagógica y comunitaria del proyecto se reforzó a través de talleres, encuentros y colaboraciones con comunidades locales, como el Colectivo Son Jarocho en Madrid o el Encuentro de raíz en Girona. Allí, los integrantes de Son de Madera trabajaron sobre distintas disciplinas —canto, versada, instrumentos y zapateado—, contribuyendo a fortalecer escenas locales que ya venían desarrollando vínculos con esta tradición. Como señalan, uno de los logros más significativos fue “encontrar todos los puntos en que nuestras músicas se hermanan”, subrayando afinidades que exceden lo estrictamente musical.
A esta línea de trabajo se sumó un elemento singular: la obra de teatro en formato de papel Antonio Mulato, a la orillita del río. Pensada especialmente para públicos infantiles, la pieza permitió ampliar el alcance del proyecto, generando un puente entre narración, música y juego. Según describen, los niños y niñas “se acercaban con la curiosidad de conocer a estos personajes y terminaban bailando al compás del Son Jarocho”, integrándose de manera espontánea a la experiencia.
La recepción del proyecto en España también puso en valor la potencia de esta tradición en contextos internacionales. En una entrevista publicada en prensa, se destaca que el trabajo del grupo permite acercarse a “una experiencia sonoro-poética” que trasciende el concierto convencional y conecta con formas vivas de la música de raíz. En este sentido, la gira no solo funcionó como difusión, sino como reactivación de vínculos históricos entre territorios que comparten huellas culturales profundas.
El impacto de la experiencia se tradujo, además, en la expansión de redes y en la apertura de nuevas posibilidades de circulación. El propio grupo señala que “nuestra red se ha expandido y los lazos que ya había se han estrechado significativamente”, con perspectivas de futuras colaboraciones en distintos países europeos y latinoamericanos.
En este recorrido, el apoyo de Ibermúsicas aparece como un factor clave. No sólo hizo posible la movilidad, sino que permitió consolidar un proceso de intercambio que el grupo valora especialmente: “compartir de cerca con otras tradiciones musicales fue un regalo maravilloso”. Asimismo, destacan el reconocimiento que implica formar parte del programa, señalando que “haber obtenido este recurso nos amplía y refuerza nuestra trayectoria”.
De este modo, Sones de ida y vuelta no se limita a una gira, sino que se inscribe en una lógica más amplia de circulación cultural, donde la música tradicional se entiende como práctica viva, en constante transformación. En ese tránsito entre territorios, Son de Madera no solo lleva el son jarocho a nuevos públicos, sino que lo pone en diálogo con otras memorias, otras comunidades y otras formas de hacer música en el espacio iberoamericano.
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Colectivo Rayuela (México) – Si la memoria sonara
Título del proyecto: Si la memoria sonara
Nombre del artista/agrupación: Colectivo Rayuela
País: México
Línea de convocatoria: Ayudas al sector musical para la circulación en Iberoamérica
Año de convocatoria: 2023Los estudios sonoros han emergido como una herramienta vital para enriquecer y diversificar la comprensión de la memoria histórica. Mientras que la historia, tradicionalmente, se ha centrado en un enfoque oculocentrista que privilegia la vista como el principal medio de conocimiento, los estudios sonoros desafían esta perspectiva al destacar la importancia del sonido y la oralidad como formas de transmisión cultural y conservación del patrimonio. A través de la música, del análisis de registros sonoros, testimonios orales y paisajes sonoros, se busca capturar una dimensión de la experiencia humana que a menudo se pierde en los documentos visuales o escritos. Esto no solo permite una representación más completa y multisensorial de la historia, sino que también asegura que las voces, músicas y sonidos que han sido históricamente marginados o ignorados se reconozcan como parte esencial de la memoria de un espacio determinado. Dentro de América Latina, México es uno de los países que más ha abordado esta problemática durante los últimos veinte años.
El proyecto “Si la memoria sonara” es una iniciativa del fotógrafo y compositor mexicano Germán Romero que ha contado con el apoyo de Ibermúsicas en su convocatoria 2023. Se trata de una pieza modular de música y fotografía que juega con las posibles dimensiones sonoras de la imagen y que se ha construido a partir de quince fotografías tomadas por el propio Romero. Cada imagen contiene en sí su propio mundo sonoro y juntas invitan a imaginar otras posibles narrativas y significados alrededor de la experiencia cotidiana del Centro Histórico de la Ciudad de México. Con el uso de instrumentos musicales como flauta, clarinete, trombón, piano, arpa, acordeón, guitarra, contrabajo y batería, las composiciones originales invitan a desafiar y poner en cuestión la primacía excluyente del sentido de la vista y a tender puentes entre música y fotografía, proponiendo nuevas aproximaciones a las formas en que se consume la música contemporánea más allá de los ámbitos académicos.

Con la colaboración de Karla Sanchez en el diseño multimedia, “Si la memoria sonara” se propuso expandir el ejercicio fuera de las fronteras mexicanas, movilizándolo a otros públicos y generando, de este modo, intercambios de enriquecimiento mutuo. Se decidió que El Salvador era una opción interesante para comenzar a regionalizar esta iniciativa.
“Nos pareció que el lugar más viable y pertinente era El Salvador, ya que uno de nuestros integrantes es originario de ese país y pensamos que la cercanía con Ciudad de México podía hacer que el proyecto fuera bien recibido por el público y permitir que se active la oferta de acciones interdisciplinarias y de música contemporánea allí”.
Concretamente, la ayuda de Ibermúsicas contribuyó a cristalizar seis conciertos en El Salvador en febrero de 2024, período en que el grupo Rayuela visitó diferentes espacios culturales, entre ellos el Centro Cultural España y el Teatro Presidente en San Salvador. El colectivo también presentó su proyecto interdisciplinario “Si la memoria sonara” en el Segundo Festival de cine y video estudiantil salvadoreño.
A propósito de la ayuda brindada por Ibermúsicas, Romero señala lo siguiente:
“Logramos vincularnos con otros espacios culturales fuera de México y aportar un nuevo proyecto a la escena de la música contemporánea en Centroamérica; conectamos con nuevos públicos y colaboramos en diferentes instancias generando una nueva red de trabajo. Se llevaron a cabo el doble de las presentaciones que teníamos planeadas, lo cual nos ha gratificado mucho. Este viaje ha sido muy relevante, porque se trató de nuestra primera gira fuera del país: hemos aprendido mucho y nos ha ayudado a la mayor profesionalización del grupo en cuanto a la activación de nuevas redes de intercambio e investigación y a la consolidación de un proyecto que puede ser de interés en otros contextos. En este sentido, resultó vital el que hayamos podido aprovechar al máximo los recursos del apoyo provisto por Ibermúsicas”.
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Agrupación Vibra Muchá
Titulo del proyecto: Reggae a la distancia para la infancia de Latinoamérica
Año de adjudicación: 2020
País: México
Sinópsis del proyecto:
Realización y transmisión virtual de dos conciertos de música Reggae y Ska para más de 10 mil niñas y niños de siete (7) países de Latinoamérica, eventos que, además de beneficiar a todo el ecosistema musical que rodea a la agrupación Vibra Muchá, promoverán alternativas musicales para las infancias, con letras y mensajes positivos para la integración del tejido social de Latinoamérica en estos difíciles tiempos de pandemia.





